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El país del sol naciente: cinco razones para apostar por Japón

Lunes, 07/17/2017

Tras quince años de deflación, la confianza está virando, impulsada por el resurgir de la economía nacional. En el siguiente análisis de inversión, Joel Le Saux, gestor del fondo OYSTER Japan Opportunities en SYZ Asset Management, formula cinco razones por las que los inversores y profesionales de la asignación de activos no deberían ignorar la renta variable japonesa.

Lunes 17/07/2017 - 09:35
Joël Le Saux Portfolio manager/ Head of Japan Equities
Yoko Otsuka Analyst
"Después de casi quince años de deflación ininterrumpida, es hora de olvidar 'la década perdida'".

Japón ha vuelto. Puede que el Abenomics no haya materializado por completo sus tan cacareadas promesas, pero el motor del crecimiento económico nipón no para de ganar fuelle. Las considerables presiones deflacionistas parecen ser cosa del pasado, mientras que el factor doblemente favorable que supone la mejora de la confianza de las empresas y los consumidores está impulsando el crecimiento de las firmas japonesas orientadas al mercado interno.

Ante la mejora del contexto económico, tanto los inversores como los profesionales de la asignación de activos están comenzando a fijarse de nuevo en Japón, un mercado en el que las valoraciones se perfilan cada vez más interesantes. Ante esta coyuntura de mejora, tanto a nivel macroeconómico como de fundamentales, puedo distinguir cinco razones principales por las que los inversores deberían replantearse la exposición de sus carteras a este país.

Japón ha dejado atrás la "década perdida"

Después de quince años de deflación prácticamente ininterrumpida, es hora de olvidar "la década perdida". Desde finales de 2014, la inflación ha vuelto a hacer acto de presencia. Si bien está lejos de cumplir las aspiraciones del Banco de Japón (BoJ), la clave no es el nivel sino el dinamismo: el rumbo parece claro.

Además, ante las notables tensiones que se ciernen sobre el mercado laboral (la ratio de vacantes/aspirantes está en máximos de los últimos 43 años), cabe esperar que la inflación salarial, y en los precios, continúe en ascenso. A este respecto hemos asistido a una tendencia positiva desde 2009, que se aceleró a partir de 2014. Una consecuencia de este tenso mercado laboral ha sido el notable incremento de los salarios, que es un factor realmente favorable para el consumo privado y, por ende, para la economía en general.

Remuneración a los empleados
Remuneración a los empleados
Fuente
Bloomberg, SYZ Asset Management. Datos de diciembre de 1996 a diciembre de 2016 (cifras trimestrales)

La recuperación de la económica interna pasa desapercibida

Si bien las medidas del BoJ y el programa Abenomics tienden a acaparar titulares, lo verdaderamente reseñable ha sido cómo la recuperación del mercado interno ha ido ganando fuelle discretamente; algo que los inversores internacionales han ignorado en gran medida, pese al alza de los datos económicos. Por ejemplo, el crecimiento del PIB real en base anualizada se ha situado en un 1,2% en los últimos cinco años, un dato relevante en un mundo de escaso crecimiento, si tenemos en cuenta que la zona euro se expandió a un ritmo del 0,8% anual durante el mismo periodo. En el Reino Unido y Estados Unidos, el PIB creció un 2,1% en ambos casos.

Japón también está dejando atrás las secuelas de una burbuja inmobiliaria que devastó los balances bancarios y afectó notablemente a la confianza de los consumidores. Tras un recorte de la capacidad y el cierre de fábricas, estamos viendo cómo unas empresas japonesas más racionalizadas logran incrementar sus niveles de rentabilidad. Como fiel reflejo de la notable mejora de su salud financiera, muchas de estas compañías han reinvertido capital tanto en el plano nacional como en el extranjero.

Tendencia positiva en la rentabilidad

Este enfoque continuado en la rentabilidad ha dado sus frutos en los diferentes sectores. Las compañías tanto manufactureras como dedicadas a otras actividades han incrementado sus beneficios, una tendencia positiva que llevamos viendo desde 2008. También hemos asistido a un crecimiento a largo plazo en el sector servicios, que ha traído consigo una consolidación encabezada por los ganadores del mercado. Esta rentabilidad ha contado con el apoyo de la evolución de la dinámica del mercado laboral. Muchos miembros de la generación del baby boom se están jubilando, lo que supone una reducción de las ineficiencias y la burocracia asociadas desde siempre al sector privado nipón.

Las acciones están baratas en términos relativos

En un mundo en el que las oportunidades a disposición de los inversores no dejan de disminuir, extraer alfa desde el prisma de la asignación regional y la selección de valores es cada vez más complicado. Desde el punto de vista de las valoraciones relativas, las compañías japonesas son de las más baratas del universo desarrollado, tanto en relación con sus homólogas como con la media histórica del país.

Por ejemplo, hoy en día la renta variable japonesa se negocia a un PER a 12 meses de 14 veces; esto es, con un descuento considerable frente a las 18 veces del S&P 500 y las 15 veces del STOXX Europe 600.

Un potente diversificador multiactivo

Aunque pueda parecer que el argumento para volver a invertir en Japón ha vuelto, la verdad es que realmente nunca se fue desde el punto de vista de la asignación de activos. El tiempo ha demostrado que el país es una notable fuente de diversificación. Para ilustrar el efecto de una asignación a la renta variable japonesa, realizamos una simulación de dos carteras multiactivo, una con exposición a Japón y otra sin esta exposición durante el periodo comprendido entre diciembre de 2006 y principios
de mayo de 2017.

Los datos revelan que la exposición a Japón en yenes se traduce en una mejora —si bien modesta— de la rentabilidad, mientras que la reducción de la volatilidad general de la cartera fue mucho más pronunciada. Durante el periodo antedicho, la cartera sin exposición a Japón arrojó una rentabilidad anualizada del 5,9%, mientras que la alternativa con exposición en yenes obtuvo una rentabilidad superior, del 6,2% en base anualizada. Asimismo, el primer caso registró una evolución bastante desigual: generó una volatilidad anualizada del 8,8%, mientras que en el segundo, el nivel de volatilidad fue más homogéneo, del 7,7%. El mercado japonés y, de forma indirecta, el yen, han demostrado ser una verdadera fuente de diversificación en una cartera mundial.

Incremento de los beneficios de las empresas manufactureras y no manufactureras
Incremento de los beneficios de las empresas manufactureras y no manufactureras
Fuente
Bloomberg, SYZ Asset Management. Datos de diciembre de 1996 a diciembre de 2016