Focus

El vuelo de Ícaro y lecciones para los mercados de hoy

Jueves, 02/15/2018

La historia y la leyenda nos enseñan a ser cautos ante los riesgos que nos acechan. El bajo nivel de inflación y volatilidad ha beneficiado a los mercados en el pasado, pero los inversores deberían diversificar sus carteras y dar cabida a la renta fija a medida que cambian las condiciones de mercado.

Jueves 15/02/2018 - 10:44
Michalis Ditsas Investment Specialist
La complacencia del inversor es un riesgo fundamental. Las condiciones de mercado pueden fluctuar drásticamente, tal y como hemos visto estos últimos días, por lo que los inversores deberían adoptar un enfoque inversor equilibrado y diversificado. 

En la mitología griega, Ícaro fue un personaje que trató de salir volando de la costa de Creta con un par de alas hechas de plumas pegadas con cera. Su padre le advirtió que fuera consciente de dos grandes riesgos: el mar, pues si se acercaba de más podía empapar las plumas, y el sol, que derretiría la cera si volaba muy alto.

Cuidado con los riesgos

Como en el mito de Ícaro, los inversores de hoy deberían tener presente la repercusión de dos riesgos: la inflación y la volatilidad.

El bajo nivel constante de inflación y la expectativa de una senda futura benigna ha brindado un entorno propicio a la renta fija y a la variable, pero, tal y como han demostrado los recientes movimientos de mercado, no hay nada seguro.

Como sabemos, entre los precios de los valores de renta fija y los tipos de interés existe una tradicional correlación inversa. El nivel de los tipos de interés está determinado por una serie de factores como el crecimiento económico y el mercado laboral, pero últimamente el vector clave ha pasado a ser la inflación, o mejor dicho su escasez, y sus bajas expectativas de cara al futuro, lo que significa que el alza de los tipos será lenta.

La baja inflación puede verse en los decepcionantes datos de diciembre en Europa y del Libro Beige de la Fed, donde su alza se califica de modesta a moderada, y también en la escasa remuneración que los inversores piden por la tenencia de valores de renta fija. Hasta ahora ello ha redundado en favor de la renta fija, pues reduce el temor a pérdidas por vaivenes bruscos de tipos.

La baja inflación también resulta positiva para la renta variable. Una forma de determinar el precio de una acción es dividir sus futuros beneficios por el tipo de interés vigente en ese período, lo que implica que un alza de tipos devaluaría la renta variable hoy y, posiblemente, la depreciaría. Sin embargo, las altas valoraciones, según indica hoy día la ratio precio-beneficio ajustado al ciclo (CAPE), hacen que la renta variable sea más vulnerable a una corrección, a pesar de que en el entorno actual de bajas expectativas de inflación hay muy pocas posibilidades de alza de tipos.

Inflación a 12 meses
Tendencia de la inflación a 12 meses y desviación respecto al objetivo del banco central
Fuente
Factset, SYZ Asset Management. Datos a: 1 de enero de 2018

El nivel de volatilidad, objeto de discusión durante años, ha alcanzado un grado de madurez suficiente para dispararse. El índice VIX de la Bolsa de Opciones de Chicago, que mide la volatilidad implícita, ha permanecido en cotas ínfimas en los últimos años. Como decían en junio de 2017 las actas del FOMC, "algunos participantes han expresado su preocupación por que la baja volatilidad del mercado, junto a una baja prima de riesgo de la renta variable, pueda entrañar una acumulación de riesgos para la estabilidad financiera". Una menor volatilidad durante la fase expansiva del ciclo económico puede conllevar menores restricciones de riesgo para las inversiones (mayor valor en riesgo) y un alza del apalancamiento. La consecuencia, como ya hemos visto, podría ser que un impacto aumente la volatilidad y el mercado experimente una corrección drástica.

La volatilidad aumentó drásticamente en la primera semana de febrero
La volatilidad aumentó drásticamente en la primera semana de febrero
Fuente
Bloomberg. Datos a: 26 de enero de 2018

Conforme sube la valoración de la renta variable, es necesario asignar a renta fija para equilibrar riesgos y para ello hay varios instrumentos: bonos y obligaciones indexados a la inflación; deuda pública y de alta calificación, de escasa correlación con la bolsa (la correlación de 25 años entre el S&P 500, la deuda pública a 10 años y la de alta calificación es de -0,19 y 0,22 respectivamente); la deuda subordinada (consulte aquí) se caracteriza por su atractivo rendimiento, alta calidad y capacidad de absorción de subidas de tipos; y, por último, la de alto rendimiento, que (además de dicha capacidad de absorción) ofrece retornos similares a los de la bolsa a lo largo del tiempo, con menos de la mitad de volatilidad, y goza de prelación en la estructura de capital.

El afán de sobrepasar los límites está en la naturaleza humana, pero para evitar el infortunio de Ícaro el inversor debe recordar la importancia de un enfoque de inversión diversificado donde tenga cabida la renta fija. De cara al futuro, puede que los mercados no se muevan en línea recta y los inversores no deben olvidar proteger sus plumas.

Media
Fuente
JP Morgan, Bloomberg. Datos a: 31 de diciembre de 2017
Suscríbase a nuestro boletín de noticias para recibir las opiniones de nuestros expertos y nuestras noticias corporativas directamente en su correo electrónico.