Focus

Lecciones para los inversores a contracorriente en una nueva era de volatilidad

Jueves, 02/07/2019

Una cosa es cierta: esta época de volatilidad en el mercado pondrá verdaderamente a prueba nuestra habilidades. Consulte las diez lecciones para inversores a contracorriente que le ayudarán a capear esta nueva etapa del ciclo.

Jueves 07/02/2019 - 10:51
Michael Clements European Equities Expert

El año pasado, las tensiones comerciales encabezadas por Estados Unidos y los problemas en el universo emergente sacudieron a los mercados mundiales y dispararon los focos de volatilidad durante todo el periodo. En Europa, los datos económicos y el crecimiento de los beneficios conservan su solidez, pero las plazas bursátiles se han visto afectadas por embates de ventas indiscriminadas a causa de las turbulencias geopolíticas reinantes. Si bien los cambios macroeconómicos no influyen en nuestro proceso de inversión y de toma de decisiones, este tipo de negociación cortoplacista merma la confianza de los inversores e impulsa la volatilidad en el mercado.

Como inversores de estilo ascendente y de escasa rotación que somos, nos centramos en los fundamentales de los títulos y estamos asistiendo a crecientes indicios que apuntan a la presencia de un mercado cada vez más asimétrico. Los títulos se han tornado más vulnerables a cualquier sorpresa negativa en materia de beneficios empresariales y, por el contrario, las positivas no se ven recompensadas en términos relativos. Ante este cambio en la dinámica del perfil de riesgo/remuneración, no cesamos de evaluar la gestión del riesgo en relación con el tamaño de las posiciones. En un mercado altamente sensible, puede resultar rentable adoptar una estrategia más gradual a la hora de estructurar posiciones, lo que nos brinda más flexibilidad ante picos de volatilidad.

En el plano positivo, las tendencias descendentes y ascendentes que han reavivado la volatilidad también están generando oportunidades para sacar partido de los flujos de inversión del mercado y de unos interesantes puntos de entrada. Este es el tipo de mercado que pondrá a prueba las capacidades de los profesionales de la gestión activa a contracorriente. Ahora que los inversores se preparan para una posible nueva etapa del ciclo, he querido compartir con ustedes las diez lecciones de la inversión a contracorriente que he aprendido a lo largo de dos décadas analizando el segmento de la renta variable europea.

imagen 01

Amplíe su horizonte temporal

¿Cómo marcar la diferencia con cientos de competidores luchando por destacar? Una manera de hacerlo es tener más información que los demás pero, en la era de la información al instante, esto es o imposible o ilegal. Otra opción es analizar mejor la información. Pero esto también supone un reto, habida cuenta del ingente volumen de análisis realizados por miles de analistas en todo el mundo. Por lo tanto, la única vía realista para batir al mercado es adoptar un horizonte de inversión a más largo plazo para que las buenas ideas tengan tiempo suficiente para dar sus frutos.

Se avecinan turbulencias

Las turbulencias en un avión son incómodas, aunque no necesariamente perjudiciales. Lo mismo puede decirse de los episodios de rentabilidad inferior en el transcurso de una inversión. A veces, los inversores a contracorriente pueden llegar demasiado pronto y un título denostado por el mercado puede seguir cayendo antes de tocar fondo. Este es el momento en el que la valentía de las convicciones marca la diferencia. Puede que no sea especialmente fácil, pero estar en el lado equivocado del mercado suele ser el precio a corto plazo que un inversor ha de pagar para generar alfa a largo plazo.

Es importante recordar que un inversor a contracorriente, por definición, deberá enfrentarse a periodos de peores resultados. La clave es no sucumbir a las presiones del mercado ni a las reacciones viscerales: hay que permanecer fieles a nuestro proceso y evitar desviarnos de nuestro estilo de inversión. En el punto álgido de presión en el mercado, los gestores de carteras basadas en sólidas convicciones han de mostrar resistencia para transmitir a los inversores que poseen la confianza necesaria de cara a cumplir los objetivos de la estrategia a largo plazo.

Aprenda de sus errores

No basta con limitarse a ir contracorriente; debe reaccionar a la cambiante dinámica del mercado. Cuantificar y ponderar adecuadamente el riesgo es crucial para generar alfa sostenible a largo plazo. Como equipo, valoramos constantemente el modo de iniciar y deshacer posiciones y el correspondiente efecto y atribución que estas posiciones tienen en la volatilidad general y en la rentabilidad de inversión de la cartera. Aunque la idea contracorriente pueda ser fantástica sobre el papel, debemos estudiarla en el marco de las rentabilidades, la volatilidad y la diversificación de la cartera en general.

Demostrar que se estaba en lo cierto puede llevar su tiempo

A veces se puede tardar más de lo previsto en que el mercado se percate de las anomalías de valor o las ineficiencias de precios que nuestro análisis ha detectado. Al igual que en periodos de rentabilidad inferior, la convicción en el análisis y el proceso es fundamental para realizar hallazgos en materia de precios.

También implica cambiar de parecer cuando se produce un giro en el mercado. En este momento, puede ser hora de empezar a plantearse salir del título.

La paciencia es una virtud

Comprar barato y vender caro. Esta máxima de los mercados de capitales parece sencilla, si bien oculta una dolorosa realidad: eso de comprar barato es más fácil de decir que de hacer. De hecho, hace falta ser valiente para resistir la presión del entorno y evitar títulos caros a los que todo el mundo acude. Y también puede implicar entrar en empresas a las que el mercado da la espalda o invertir en episodios de pánico.

Ante todo, los inversores deberían ser pacientes. Esto conlleva hacer los deberes y esperar a que el mercado caiga para poder encontrar un buen punto de entrada en términos de valoraciones. Y luego esperar de nuevo, a veces durante años, hasta que el mercado cambie de opinión y otros inversores se den cuenta de las ventajas del título.

Anticipar un mercado en constante evolución

Es importante recordar que el mercado está en constante movimiento. Anticipar la próxima fase del ciclo puede resultar rentable. Por ejemplo, iniciamos una posición en Flow Traders hacia finales de 2016, después de que su cotización cayera ante la escasa volatilidad y el descenso de la negociación de ETF.

El margen de EBIT cedió terreno desde alrededor de 45 a alrededor de 25, dado que el mercado desestimó de manera sumaria su potencial de crecimiento. Flow Traders es un ejemplo de título en el que creemos que es mejor entrar con una antelación de seis o doce meses. De hecho, en la primera semana de febrero, el VIX se disparó y la cotización de Flow Traders subió un 60% en un mes; y prevemos que los siguientes episodios de volatilidad desemboquen en nuevas fluctuaciones de precios.

imagen 02

Evitar las trampas de valor

Desafortunadamente, los títulos baratos pueden seguir siéndolo durante mucho tiempo. Si se dedica a la gestión de fondos, puede convencer a los inversores para que sean perseverantes. Esto exige conservar la cabeza fría para mantenerse al margen cuando el resto del mercado suba y las empresas que considera demasiado caras sigan arrojando beneficios día tras día. Sin embargo, lo que sus inversores nunca aceptarán es que sus «diamantes en bruto» finalmente resulten ser «trampas de valor»: empresas que parecen baratas pero que, de hecho, sufren un deterioro estructural en su modelo de negocio.

Por tanto, cuando se invierte a largo plazo, es absolutamente fundamental minimizar el riesgo de caídas y evitar pérdidas inesperadas. Esto se consigue llevando a cabo un exhaustivo y exigente análisis para entender los catalizadores de la rentabilidad de las empresas, evaluar la solidez de sus balances y realizar exhaustivas simulaciones de las peores hipótesis posibles.

Identificar ventajas competitivas sostenibles

Las dos normas básicas a la hora de seleccionar los títulos adecuados son bastante sencillas. La primera es invertir en empresas de calidad y, la segunda, hacerlo a unas valoraciones interesantes. Parece obvio pero, como suele ocurrir, es más fácil decirlo que hacerlo.

Entonces, ¿qué caracteriza a una buena empresa? Si va a invertir a largo plazo, necesita una empresa con una ventaja competitiva fundamentalmente sostenible. Puede tratarse de una marca sólida, como LVMH; una situación dominante en su mercado que le permita poder fijar los precios, como Legrand; un proveedor de bajo coste, como easyJet; o contar con una ventaja tecnológica, como Sanofi. Para cumplir la segunda norma de oro (la valoración interesante), los profesionales de la gestión activa han de centrarse en la generación de flujo de caja libre, dado que este es el verdadero motor de la creación de riqueza, además de ser menos susceptible a cualquier manipulación contable.

Entender por qué está barata

Desafortunadamente, las buenas empresas que generan gran cantidad de flujo de caja libre a valoraciones atractivas no caen del cielo. Por lo tanto, es importante entender por qué, a veces, se dan estas circunstancias. Esto puede suceder por tres razones: falta de confianza entre los inversores frente al país o al sector en cuestión (como fue el caso de España después de 2008); falta de confianza por motivos cíclicos o por una «búsqueda de la seguridad», cuando los inversores salen en estampida de la renta variable; o temores específicos sobre una empresa concreta a causa de su modelo de negocio. Una vez determinado por qué el título está barato, puede valorar si está justificado o no.

«Invertir a contracorriente es una cuestión de sentido común y parece relativamente fácil. Sin embargo, lo que parece sencillo requiere un esfuerzo ingente, valentía y disciplina».

Una pizca de fe

Como todas las buenas ideas, invertir a contracorriente es una cuestión de sentido común y parece relativamente fácil. Sin embargo, como suele ocurrir, lo que parece sencillo requiere un esfuerzo ingente, valentía y disciplina. Más que en cualquier otro aspecto de la inversión, la paciencia es una virtud: las posiciones suelen mantenerse de tres a cinco años, muchas de ellas en la fase inicial de precio reducido. Un verdadero profesional de la gestión activa a contracorriente ha de tener nervios de acero e inversores fieles. ¿La recompensa? Una notable rentabilidad superior y una volatilidad reducida.