Asset Allocation Insights

Protegerse frente al riesgo de caídas mientras la recuperación pierde fuelle

Jueves, 09/24/2020

Ya hemos dejado atrás el peor momento de la crisis provocada por el coronavirus. Tras un impresionante repunte desde los mínimos alcanzados en marzo y abril, la actividad económica se ha recuperado gra- dualmente, con un crecimiento positivo del PIB en las principales economías durante el segundo semestre de 2020.

Jueves 24/09/2020 - 09:38
Adrien Pichoud Economist
Fabrice Gorin Senior Portfolio Manager

Si bien el repunte ha supuesto un alivio, probablemente ha sido la parte «fácil» de la recuperación. Ahora estamos entrando en  la segunda fase, en la que los nuevos beneficios serán cada vez menores, y los Gobiernos deberán hacer algo más que abrir   de nuevo los sectores de la economía que estaban cerrados  con el fin de estimular el crecimiento. Los datos de los sectores manufacturero y de servicios de China y Europa —que se encuentran a la cabeza en el ciclo del coronavirus— muestran que la actividad ya está comenzando a estancarse.

Es hora de que los inversores se olviden de la embriagadora esperanza de la recuperación y acepten la nueva realidad, o, más precisamente, la vieja realidad. Antes del coronavirus, el mundo ya había entrado en una nueva era de «niponización», que se caracterizaba por un crecimiento —de un solo dígito— y una inflación en niveles reducidos.

Es el momento de recoger beneficios

Hace algunos meses, existía una clara asimetría entre las previsiones excesivamente pesimistas del mercado y la elevada probabilidad de una recuperación. Esto dejó mucho margen para las sorpresas alcistas, que hemos aprovechado incrementando nuestra exposición a activos de riesgo. Ahora, los mercados se han puesto al día con las buenas noticias y el dinamismo se está ralentizando. Todavía existe la posibilidad de que surjan más sorpresas positivas —por ejemplo, si llegara a comercializarse una vacuna para el coronavirus—, pero también existe la posibilidad de que aparezcan sorpresas negativas, si se produce una segunda oleada, por ejemplo.

ÍNDICE DE SORPRESAS ECONÓMICAS DE CITI (FRENTE A EXPECTATIVAS DEL MERCADO)
ÍNDICE DE SORPRESAS ECONÓMICAS DE CITI
(FRENTE A EXPECTATIVAS DEL MERCADO)
Fuente
BANQUE SYZ, FACTSET

En líneas generales, nos mantenemos optimistas. No esperamos que un segundo confinamiento paralice grandes sectores de la economía; cualquier medida de esa índole probablemente será más específica y localizada. Incluso si los casos aumentaran hasta alcanzar niveles alarmantes, las sociedades son ahora mucho más eficientes a la hora de lidiar con el virus, lo que incluye el tratamiento de los pacientes con COVID-19 y la organización de la actividad social y económica en función del virus.

No obstante, creemos que la magnitud del potencial  alcista será mucho menos importante. Hemos aprovechado esta oportunidad para reducir ligeramente nuestra preferencia por el riesgo. Por fortuna, nuestra exposición en la primera etapa del repunte nos permitió recortar áreas que ya han contribuido a una fuerte rentabilidad de la cartera, como un ETF de renta variable estadounidense que añadimos en junio/julio.

La calidad importa

A medida que nos adentramos en una fase más compleja para la economía, es cada vez más importante mantener un sesgo hacia la calidad. Tanto  en la renta variable como en la renta  fija, buscamos inversiones fiables que puedan soportar un crecimiento más moderado.

Seguimos sobreponderados en el sector tecnológico, ya que creemos que estos valores presentarán un crecimiento aún mayor a largo plazo. Sin embargo, evitamos las firmas que reciben más atención e invertimos en potencias confirmadas, como Google, MasterCard y Amazon. Si bien estas empresas   se vieron perjudicadas en fechas recientes, la oleada de ventas  se debió a factores externos que provinieron de Japón y a una rotación normal que llevó a los inversores a recoger beneficios de la extraordinaria rentabilidad de estos gigantes.

De igual modo, las condiciones siguen siendo atractivas para la deuda pública y la deuda corporativa con grado de inversión, aunque las valoraciones de esta última resultan menos tentadoras que en abril. Aunque las rentabilidades absolutas son bajas, preferimos esta combinación de bajo riesgo y baja rentabilidad a los bonos de alto rendimiento de mayor riesgo, que podrían verse perjudicados por un crecimiento más moderado.

Entretanto, los bonos convertibles resultarán particularmente útiles a medida que nos acercamos a esta nueva fase de crecimiento. Su perfil de rentabilidad asimétrico —o convexidad— nos permite limitar el riesgo de caídas, gracias a sus características similares a las de los activos de renta fija, y aprovechar al mismo tiempo las subidas mediante su capacidad para beneficiarse de los repuntes de los mercados de renta variable.

Mantenga la guardia

Para lidiar con la posibilidad de una sorpresa negativa, resulta fundamental contar con protección. Hemos seguido invirtiendo durante todo el año, pero mantuvimos coberturas para proteger a nuestra cartera de una nueva caída. También mantuvimos elementos diversificadores como el oro, que sigue resultando útil pese a las elevadas valoraciones que alcanzó este verano.

Al recoger beneficios de nuestras asignaciones a la renta variable y el oro, tenemos más efectivo a nuestra disposición, que aún no estamos invirtiendo. Este entorno es propicio para las trampas de valor, pero los inversores deben tener cuidado de no pasar por alto la relación calidad-precio, ya que las condiciones económicas están a punto de cambiar.

Hemos resistido a la tentación de invertir en títulos de valor este verano, ya que varios conatos de rotación del crecimiento hacia el valor no llegaron a concretarse. Los bonos de alto rendimiento también parecen baratos, pero la pérdida de dinamismo económico puede impedir  que  los  diferenciales  se  estrechen a la misma velocidad que en los últimos meses. Por lo tanto, invertimos selectivamente en esta clase de activos.

A medida que el impacto del coronavirus remite y el crecimiento se recupera, el ruido generado por la situación geopolítica recupera su influencia en los mercados. En lugar de reaccionar principalmente a unos datos macroeconómicos sumamente positivos, los mercados vuelven a verse influenciados por acontecimientos como las próximas elecciones  presidenciales en Estados Unidos, y los inversores tendrán que lidiar con una volatilidad renovada en los próximos meses.