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Reforma tributaria estadounidense y repercusión en las inversiones en deuda de alto rendimiento

Martes, 12/12/2017

Está previsto que la esperadísima reforma tributaria estadounidense se vote antes del fin de noviembre. El principal propósito de la reforma es reducir el impuesto sobre sociedades del 35% al 20% y proponer un tope de deducibilidad del gasto en intereses que tendría un efecto directo en los emisores de valores de deuda de alto rendimiento y determinados sectores específicos. En general, creemos que el proyecto de ley sería positivo para los balances porque la reducción del tipo impositivo incrementaría el coste después de impuestos del capital, brindando así a las empresas más incentivos para amortizar su deuda. Ello podría beneficiar al mercado de deuda de alto rendimiento en la medida en que los emisores reduzcan su apalancamiento y fortalezcan sus balances.

 

Martes 12/12/2017 - 09:11
«Creemos que la reforma tributaria beneficiará al mercado de deuda de alto rendimiento, ya que los emisores reducirán su apalancamiento y fortalecerán sus balances.»
Michael Kirkpatrick Portfolio Manager, Seix Investment Advisors, LLC

Tras fracasar en su promesa de reformar el sistema sanitario estadounidense, los legisladores republicanos están determinados a promulgar algún tipo de reforma tributaria a fines de 2017. Al día de hoy, la Cámara de Representantes ya aprobó su versión del proyecto de ley, mientras que la versión del Senado está siendo estudiada por la Comisión de Hacienda y se prevé que se someta a la votación de todo el Senado antes de que termine el mes de noviembre. Ambas versiones son similares, pero guardan ciertas diferencias. Si el Senado aprueba su proyecto actual, la Cámara y el Senado se adentrarán en el procedimiento de conciliación. Cabe la posibilidad de que ambas partes no logren acordar un proyecto definitivo y la conciliación fracase. En tal supuesto, tendrán que volver a empezar, muy probablemente en 2018. Mientras tanto, nos centramos en la posible repercusión de las versiones actuales de ambos proyectos.

El principal propósito de ambos es reducir el tipo impositivo del impuesto sobre sociedades del 35% al 20%. El tipo estadounidense es atípico a nivel mundial, ya que otros países han disminuido sus tipos para atraer la domiciliación de empresas. No hay consenso sobre cómo ello afectará a la economía. La rebaja tributaria podría usarse para fomentar la inversión en bienes de capital, aumentar salarios o contratar empleados, pagar dividendos o recomprar acciones. La teoría sostiene que la economía se beneficiaría de un alza de la productividad al crecer la inversión en bienes de capital. O bien, si se aprovecha para subir salarios o mejorar el empleo, la rebaja fiscal traería consigo un alza del consumo. Por otro lado, si la rebaja se usa para pagar dividendos o recomprar acciones, la economía en general podría no beneficiarse, pero los mercados de valores sí. Mantenemos la esperanza de que los cambios propuestos, si prosperan, beneficien a la economía.

Dado que gestionamos carteras de deuda de alto rendimiento, nos hemos centrado en los posibles efectos en empresas con calificación inferior al grado de inversión. Una serie de medidas específicas de los proyectos legislativos afectarían directamente a los emisores de deuda de alto rendimiento. Ambos proyectos proponen un tope para la deducción de intereses, aunque el del Senado es más estricto. Hemos analizado la repercusión prevista en las empresas y concluimos que el tope sería una carga para determinados emisores muy apalancados con flujos de caja débiles. Sin embargo, la mayoría de emisores no superaría el umbral. Dicho tope cambiaría la economía de las compras apalancadas y podría desalentar el uso de grandes cantidades de deuda para adquirir empresas.

Algunas de las disposiciones beneficiarían o perjudicarían a sectores específicos. La posible amortización de la inversión en bienes de capital beneficiaría a determinados sectores, entre ellos los involucrados en grandes proyectos de infraestructura. A primera vista, la eliminación de la exención de impuestos estatales y locales así como el tope para la deducción de intereses hipotecarios podría desfavorecer a las constructoras de viviendas. Sin embargo, si nos fijamos mejor, muchas constructoras de viviendas operan en estados donde se tributa menos y construyen viviendas menos caras cuyo precio hipotecario no superará la deducción máxima. Al estrecharse la diferencia entre tipos impositivos y con la propuesta de impuestos adicionales sobre la propiedad intelectual extranjera, el establecimiento de domicilios empresariales fuera de Estados Unidos perdería atractivo. El proyecto senatorial también incluye una disposición controvertida para eliminar el requisito de que los particulares contraten un seguro médico, lo que podría causar una mayor inestabilidad en el mercado asegurador. Los hospitales y otros proveedores sanitarios se beneficiaron del descenso de pacientes sin seguro médico cuando se aprobó la normativa. Una parte de esa ventaja podría revertirse si el requisito se eliminara.

En general, creemos que el proyecto de ley sería positivo para los balances porque la reducción del tipo impositivo incrementaría el coste después de impuestos del capital, brindando así a las empresas más incentivos para amortizar su deuda. Ello podría beneficiar al mercado de deuda de alto rendimiento en la medida en que los emisores reduzcan su apalancamiento y fortalezcan sus balances. Es menos obvio que el efecto vaya a propagarse a toda la economía y, por ende, repercuta en los ingresos empresariales. Todo ello depende de en qué se gaste el excedente de ingresos después de impuestos. Los detractores del proyecto aducen que se destinará a los accionistas. Los partidarios, por su parte, creen que la rebaja fiscal redundará en más empleo, crecimiento salarial e inversión.

 

Normas tributarias actuales y cambios propuestos
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