Focus

Vamos a contracorriente "hable con nuestros expertos"

Martes, 09/12/2017

Europa está ganando atractivo para hacer negocios. Por eso, los inversores deben tener valores europeos de renta variable en sus carteras. Pero dar con los adecuados no es tan sencillo en una región tan extensa y distante. El historial de Michael Clements en este ámbito es excelente. Conozca mejor a Michael y a su equipo en la siguiente entrevista.

Martes 12/09/2017 - 09:08
Michael Clements European Equities Expert
«Nos centramos en empresas de alta calidad que estén pasando una mala racha o afronten un cambio de rumbo».

Michael Clements, cuéntenos, para empezar, su filosofía de inversión. ¿Cómo se aplica a los fondos que usted y su equipo gestionan?

Primeramente y ante todo, confiamos ciegamente en el enfoque de equipo. Tras una búsqueda primaria extensiva y un análisis de fundamentos, seleccionamos algunos valores. Lo hacemos basándonos en ideas de inversión a contracorriente, con un plazo de inversión de tres a cinco años. Nos centramos en empresas de alta calidad que estén pasando una mala racha o afronten un cambio de rumbo. Para minimizar el riesgo bajista del precio de la acción es esencial estar muy familiarizado con las empresas en cuestión y su entorno de mercado, así como analizar diversos escenarios para valorar la repercusión de cualquier vicisitud. La cartera se construye para aprovechar oportunidades de inversión a lo largo de todo un ciclo de inversión.

Acaba de mencionar la calidad de las empresas. ¿Cómo encaja ese aspecto en sus consideraciones?

Se trata de empresas cuyos modelos de negocio están basados en una ventaja competitiva sostenible. Por ejemplo, marcas fuertes y reconocidas que suelen tener una posición de dominio en el mercado o poder de fijación de precios. Además, suelen poseer un balance sólido.

¿En qué debe fijarse un inversor a contracorriente?

Para superar al mercado tienes que estar mejor informado, algo poco realista en casi ninguno de sus segmentos, o disponer de un plazo de tiempo suficientemente largo para que las buenas ideas de inversión fructifiquen. Comprar barato es más fácil decirlo que hacerlo. Para esto también es esencial la paciencia. Primeramente tienes que hacer tus deberes y luego esperar a que se presente el punto de entrada oportuno. Y entonces tienes que volver a esperar —a menudo años— hasta que el mercado general cambia de idea y reconoce que esa empresa es una inversión atractiva. Otra de las claves es evitar los llamados «chicharros», acciones que están baratas por alguna razón, por ejemplo, porque las condiciones generales operativas de la empresa están empeorando por razones estructurales. Los gestores de activos también deben estar familiarizados con los vectores de rentabilidad de los valores y la calidad del balance de la empresa para poder simular los peores escenarios.

Por desgracia, las empresas de calidad que producen un poderoso flujo de caja no abundan.

Es una verdad irrefutable. Por ello es esencial entender por qué, en un momento dado, una empresa parece barata. Suele ser por una de estas tres razones. Puede ser que un determinado país o sector hayan perdido el favor del inversor, como le sucedió a España en 2008, por ejemplo. Los estados de ánimo negativos también pueden ser cíclicos, por ejemplo, como cuando los inversores huyen de los mercados de renta variable en busca de seguridad. La tercera razón atañe a las empresas y su modelo de negocio, como he detallado antes.

Si nos fijamos en el ciclo de confianza del inversor, ¿qué factores destacan?

Hemos visto algunos ejemplos de fase de retroceso con el Brexit o la economía italiana. Podemos ver otro ejemplo en los mercados emergentes, que poco a poco van convergiendo entre sí y que puede volver a considerarse que van en ascenso. Lo mismo se aplica al precio del petróleo o a las empresas relacionadas con el sector de la construcción europeo. Un inversor a contracorriente ve señales de venta cuando el ciclo de confianza del inversor está en su apogeo. Suele ocurrir casi siempre cuando un sector o mercado en general está valorado positivamente o cuando se percibe que la renta variable tiene una valoración razonable. Hoy por hoy observamos que el sector del automóvil está en esa situación.

¿Y cómo producen ideas de inversión?

Ese es otro ejemplo de la importancia del trabajo en equipo. Los miembros del equipo elaboran ideas a partir de conferencias del sector a las que han asistido, reuniones que han celebrado con empresas o de su propia investigación, por ejemplo, en cadenas de creación de valor o, por supuesto, en balances. El balance revela si una empresa es capaz de producir efectivo a lo largo de todo un ciclo, si el propio balance es estable durante un largo plazo de tiempo y si la empresa es una de las protagonistas del mercado. También extraemos indicadores importantes de las listas de favoritos de los gestores de fondos de inversión libre. Una vez efectuada la criba de la segunda etapa, acometemos un análisis pormenorizado que conlleva la valoración y, por ende, el riesgo bajista.

Suponemos que también ejercen una estricta gestión del riesgo en las denominadas carteras de alta convicción.

Sí, por supuesto. Nos centramos incansablemente en el riesgo de pérdida, lo que requiere la honda comprensión de una empresa, su modelo de negocio y su entorno de mercado. Las pruebas de resistencias y los antedichos peores escenarios también forman parte del análisis de valoración y esclarecen si cierto precio está justificado. En el caso de acciones ya en cartera, la cuestión de cuándo salir y riesgos de cartera tales como correlaciones indeseadas y riesgos de correlación son obviamente un punto de interés.

Para resumir, veamos una tesis de inversión.

Tomemos Burford Capital como ejemplo. Burford lidera el ámbito de la financiación de litigios. En concreto, Burford ofrece apoyo financiero a despachos de abogados y/o sus clientes en casos de litigio y, en caso de éxito, reciben una parte de las indemnizaciones por daños. Desde 2009, se han «invertido» más de 600 millones de USD. Consideramos que, hoy por hoy, Burford está infravalorado. Su segmento de mercado es estrecho, está creciendo y ofrece retornos que no guardan correlación con las demás acciones de la cartera. Con un 71%, el retorno del capital invertido es muy elevado, y el equipo cuenta con una gran experiencia. Ciertamente, el modelo de negocio es intensivo en capital, pero Burford puede captar el capital que necesita en condiciones relativamente favorables. Cuando entramos, la ratio precio-beneficio (PER) era relativamente baja, pero el éxito que ha cosechado Burford la ha elevado hasta una atractiva cota de 14 veces. Ahora, está cotizando con un multiplicador entre precio y valor contable de 1,65 veces. Su modelo de negocio está sujeto sin duda al riesgo de demandas por litigios falsos, despachos de abogados agresivos y cambios normativos.